miércoles, 10 de octubre de 2012

Empecé mis páginas de la mañana.
Ya pasó todo lo que me pasa siempre, pero más rápido: fiaca infinita de empezar, terminar con todo lo que "había para contar" a los cuatro renglones, terminar la primera página y no poder creer que todavía faltan dos, y cuando sólo queda la mitad de la última página, recordar algo emocionante, o algo ominoso o que te da vergüenza o pudor o miedo. Yo igual insisto en terminar a las tres páginas justas porque me gusta todo ese suspenso.

No hay comentarios:

Publicar un comentario